miércoles, 13 de febrero de 2008

Muy entre comillas

Ahi estas... perdón, es que he estado ocupado. El reloj nunca para y no me ha quedado otra que seguirlo. Debo admitirte que casi me olvido de tu existencia.

Me siento sólo.
No es la primera vez que me pasa, sin embargo es la primer vez que pasa esto, no se si es admitirlo, porque a veces lo admito, pero esta vez quiero quedarme solo. Yo sé que no estoy sólo, es hacer una llamada, mandar un mensaje... lo sé. Sin embargo eso sería evitarlo, callar con voces ajenas la voz de mi conciencia. Probablemente si lo hago, mañana me pase lo mismo.

Sentado contigo, hablando algo perfectamente coherente de forma inentendible, para que no entiendas, ni nadie que pueda escucharme lo haga. No pretendo ser entendido, por más que a veces me hago trampa y digo lo que realmente siento.

Me estás aturdiendo. Dejaría de escribir si no fuera porque odio dejar las cosas por la mitad. No soporto hacerlo, no soporto ser débil, no soporto no poder estar solo contigo.

...

No llegué ni a la mitad de lo que quería, no dije lo que necesitaba, no descargue nada... No te borro voy a borrar igual. No voy a perder contra vos. Logras que me enoje tan fácil. Es simplemente que me digan una incoherencia para que conteste mal, para que me enoje con quien no hizo más mal que decir algo sin pensar en el momento inapropiado.

Igual no te voy a huir tampoco. No de nuevo...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Te lleva la vida aprender a vivir
contigo mismo, a soportarte y a
quererte.