Mil revoluciones por minuto... bueno quinientas, pero igual demasiado, debería irme a dormir, pero mi cabeza no me deja. Odio quejarme, no me gusta el papel de victima, pero el hecho es que mintieron... y lo hicieron por que era más facil.
No era lo que esperaba para mi siguiente post, después de tanto tiempo pensando, tanto tiempo sin ganas, algo un poco más profundo no creo que sea demasiado pedir... pero el hecho es que me consume la bronca, y no sé para donde expresarla. Me enseñaron que era tan mala que no sé manejarla, y sin embargo ahí está.
El mundo puede apestar, la gente te puede cagar, nada de eso es nuevo, por qué dejo que me afecte? Sin embargo ya no estoy tan caliente, parezco loco, pero ya pasó un rato y bajé las revoluciones, aunque aún no sé que hacer. Qué se hace contra las decisiones inapelables? Serán inapelables en serio? o siempre se puede?
No sé ni a que quiero llegar con esto, no se me ocurre esa vuelta de tuerca que haga que todo esto valga la pena. No hay mensaje oculto, no hay "magia"... perdón, prometo intentar mejorar
Pd.: Odio quejarme sí, me siento una quejona... pero no siempre somos lo que queremos... creo.
jueves, 5 de junio de 2008
El ... de la descarga
by
croqueta
en
2:02
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1 comentario:
No se pide más perdón que a uno mismo. Después de todo,las personas van y vienen, lo acabas de aprender...o quizás siempre lo supiste pero no querías aceptarlo...
Parece sarcasmo, pero no lo es. Es triste, pues es lo que siempre nos han enseñado. Buscamos con los ojos ansiosos a quien nos pueda querer sin hacer demasiadas preguntas. A veces nos devuelven la mirada; a veces no.
Entonces, de vuelta a al punto de partida: la única persona con la cual se convive hasta el fin de los días es uno mismo, y ahí está el secreto, el obstáculo o lo bueno del asunto, depende de cómo lo miremos...
Uno mismo siempre es el juez más duro y el abogado más resuelto. ¿O no?
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