jueves, 1 de enero de 2009

QuasiChau

Y llegó, se hizo esperar pero llegó. Tanto que hasta yo lo esperaba.

Y fue muy raro, una procesión de pensamientos de horas, días, que igual me agarró desprevenido.
Se fué un nuevo año que voy a recordar, pero no extrañar. Lo mismo de siempre visto de distinta manera, lo cual es un avance, pero no tanto como esperaba, probablemente error mio... por qué tenía que esperar algo...
Más rápido que nunca, más intenso que siempre, y vertiginoso al final... tanto que no lo procese del todo. Pensaba hacer una reflexión pero ya ni tanto, quién sabe.
Se fué y no soy el mismo, ya no miro de la misma manera, ya no quiero igual.
No todo es mejor. Quiero más y quiero menos... pero quiero querer.
Y aprendí... aprendí un poco de todo, lo quiero y lo que no, aunque lo que quiero sigue por verse.
Lo difícil que son algunas cosas, lo fácil que pueden ser otras. Lo importante que es cierta gente, que por suerte es bastante.
Sólo y no tanto, no tan acompañado como quisiera, pero es un proceso...
Y la vida es un proceso, que corre tranquilamente... por la vida quizás, pero que por encima de todas las cosas, no debe ser apurado. Aprendí también eso, a no apurar tanto las cosas, por algo todo pasa en el momento que pasa y en el lugar que pasa. Y no hay vuelta que darle, hay cosas que no se pueden apurar. Yo por encima de todo no puedo ser apurado.
Aprendí que puedo ser querido por lo que soy, que capaz que no tengo que ocultarme. Hasta capaz puedo ser yo mismo... si mejoro un poquito, en un rato.
Aprendí que hay cosas que valen la pena, y cosas que no, gente que vale la pena, y que no...
Aprendí que hay gente que va a estar siempre, porque quiere estar, y también por que son únicos. A ellos les debo todo, mi agradecimiento eterno, mi forma de ser.
Aprendí a hablar menos, y a hacer más, a encontrar grises, y a no aceptar otros. A soñar, a vivir un poco más, y a vivir más todavía.
A pensar menos, a sentir más, y a vivir...
La vida sorprende, estoy sentado donde no esperaba estar, acompañado de quiénes ya no están, con lágrimas porque van a estar siempre.
Y llegó el momento esperado, me marcho hacia quién sabe donde, y quién sabe con quién. Y eso es nuevo, y eso puede ser bueno, creo, o no tanto... Quién sabe...
Tatuado en mi piel está mi compromiso, mis ganas, mi sueño, de este año, y de todos los próximos, vivir siempre, como si fuera ese día el único, el mejor de todos.
Por todos, y a todos, gracias...
Hasta luego, Hasta siempre... Hasta ahora

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